RSS 2.0

Por qué los RSS nunca morirán

RSS 2.0

Incontables veces he leído en varios blogs (no mencionaré a ninguno ni a nadie en concreto) que el RSS es una tecnología en extinción. Y no solo eso, sino que la causa de su agonía es debido a que está siendo sobrepasada por alternativas más “modernas” como las listas de Twitter o las fanpages de Facebook. Y cada vez que leo esto pienso lo mismo: “¡vaya mier**!”.

No niego que el uso de los RSS ha ido decayendo con el paso de los años (especialmente tras la muerte de Google Reader), pero de ahí a decir que es “anticuado” y que las suscripciones por Twitter y Facebook son opciones más “modernas” hay un enorme trecho. Tan enorme como de aquí a Pekín.

Si los RSS no se han extinguido a pesar de que constantemente se intente vender humo con afirmaciones como aquéllas es porque cuentan con una serie de ventajas sobre cualquier supuesta “alternativa” existente en la actualidad, ventajas que puedo apostar que lo mantendrán rondando entre nosotros durante un largo tiempo —incluso más que esas tales alternativas—, por mucho que haya quien se empeñe en querer matarlo.

A continuación, unas cuantas de ellas:

  • Es un estándar libre

    A diferencia de Twitter y Facebook, que son propietarios y con una filosofía muy cerrada, el RSS es un estándar libre que no está a merced de las decisiones de esas caóticas empresas, lo que permite su uso por cualquiera y para lo que sea sin necesidad de rendirle cuentas a nadie y pudiendo exportar las suscripciones entre distintos lectores con total libertad.

  • Viene incluido por defecto en la gran mayoría de CMS

    Consecuencia directa del punto anterior es que es casi todos los CMS lo implementan por defecto. De hecho, es muy raro encontrar un sitio que no disponga de un feed RSS excepto aquellos que corren bajo CMS independientes cuyos desarrolladores no se han molestado en preparar uno.

    Fuera de eso, cualquier sitio que corra sobre WordPress, Blogger, Drupal, Joomla!, etc, lo que representa ya casi la totalidad de sitios web del planeta, cuentan con un feed RSS preparado y funcional sin que los administradores tengan que hacer nada e incluso sin que sepan siquiera lo que es.

    Por el contrario, aquél que prefiera usar las listas de Twitter o las fanpages de Facebook deberá esperar, primero, que el administrador haya creado una cuenta en algunos de esos sitios; segundo, que esa cuenta esté en la red que usa (hay quienes usan Facebook y no Twitter, o viceversa; y el que use ambos probablemente acabe con las suscripciones divididas entre ellos) ; y tercero, que la actualice, porque no es nada raro encontrar quien hizo una cuenta en redes sociales para su sitio y ahí la dejó perdida en el olvido.

    Aquí cabe hacer una observación: aquéllos sitios que tienen cuentas en redes sociales y las actualizan con frecuencia no acostumbran hacerlo manualmente, sino de forma automática conectando dichas cuentas con… ¿adivinen qué? … el feed RSS. Punto para los feeds.

  • No necesitas tener cuenta en ninguna parte para usarlo

    Nuevamente derivado de los dos aspectos anteriores está la cuestión de que para usar un feed RSS no necesitas tener cuenta en ningún lugar, ni para implementarlos en tu sitio ni para leer los feeds de otros sitios. Aunque el lector de feeds más popular en la actualidad es Feedly, el cual requiere registro, existen infinidad de lectores que no lo necesitan y que solo hace falta que los instales ya sea en tu PC o en tu móvil o tablet. Además hay para todos los gustos y exigencias, y no están encadenados a absurdas restricciones de APIs propietarias que puedan “cerrarles el grifo” de un momento a otro.

  • No tienes que entrar a cada sitio para leer los artículos

    Un punto en donde se ve la diferencia entre un producto que está hecho pensando en un propósito y otro que solo lo tiene como un valor añadido a medias.

    El principal atributo que otorgan los lectores RSS es permitir al usuario leer todos sus sitios favoritos desde la misma interfaz, sin tener que entrar a ellos uno a uno. Estas interfaces además suelen ser limpias, ligeras y especialmente diseñadas para la lectura; incluso permitiendo personalizar fuentes, colores y demás para hacerlas aún más agradables.

    Por el contrario, si sigues los sitios por las redes sociales deberás hacer clic en los enlaces y entrar a cada uno de forma independiente, terminando probablemente con un buen número de pestañas abiertas y con el consumo de RAM por las nubes; además de velar porque el propietario del sitio haya contratado un buen diseñador que no lo haya dejado con un estilo de fuente que atente a la vista o cargado de elementos y publicidad por doquier.

  • Nunca te perderás de ninguna noticia

    El problema con las redes sociales, y que ya he aludido en un par de ocasiones, es que son muy fugaces. Si no estabas ahí al momento en que salió una noticia, y si esta no es retwitteada o compartida en el futuro, te la habrás perdido para siempre, especialmente si eres un lector ávido que sigue decenas o hasta cientos de sitios.

    Con los lectores de feeds no pasa eso. Cada vez que un nuevo artículo es publicado, el lector lo archiva y lo deja ahí a la espera de que lo leas. Puede ser horas, días, semanas, meses o hasta años después, el artículo seguirá ahí y solo tienes que navegar hasta él para leerlo.

  • Mayor limpieza en el flujo de actualizaciones

    La afirmación anterior no podría entenderse sin estas dos que siguen. Quizás alguien realice la observación de que en las redes sociales los contenidos tampoco desaparecen. A menos que el autor borre la actualización, siempre puedes entrar a su perfil y buscarla. Sí, pero otro problema con las redes sociales es que frecuentemente hay mucho “ruido” en las actualizaciones.

    Excepto los sitios que tienen cuentas exclusivas para compartir sus artículos, la mayoría acostumbra publicar de todo en sus perfiles (otro aspecto que deja ver que el propósito de las redes sociales no es el mismo que el de los lectores); e incluso aquéllos que si tienen cuentas exclusivas para ello llegan a compartir el mismo contenido varias veces con el fin de darle más publicidad.

    El resultado es un remedo de feed mucho más sucio que el que obtendrías con uno real y en donde fácilmente te saturarás de información que no te interesa tratando de filtrar aquélla que buscas.

  • Mejor clasificación de los contenidos

    Para aquéllos que seguimos una gran cantidad de blogs (yo en estos momentos estoy suscrito a 128) es apreciable la ayuda que brindan los lectores al permitir mantener todo ese contenido debidamente organizado.

    En el caso de Feedly, te permite clasificar los feeds por categorías y leer ya sea el feed general, el de la categoria o el de cada sitio particular, todo ello de forma intuitiva y con la navegación ligera y rápida que caracteriza a los lectores de feeds.

    Por el contrario, en las redes sociales, la navegación por las listas y perfiles es más pesada y nunca da una sensación de comodidad remotamente comparable.

  • Es más fácil de usar

    Este punto podría resumir perfectamente a todos los anteriores, y es uno que al parecer nadie ha sabido entender o hacer entender: los feeds RSS son muy fáciles de usar.

    Existe la creencia infundada de que para suscribirte al feed de un sitio tienes que buscar la dirección de dicho feed —que con la caída de su popularidad algunos diseñadores ya ni dejan visible—, pero no es así. Desde hace muchos años que los lectores de feeds tienen la posibilidad de permitir suscripciones simplemente introduciendo el dominio del sitio sin más.

    Por ejemplo, para suscribirte a este blog en Feedly, lo único que tendrías que hacer sería entrar a tu cuenta, hacer clic en “Añadir contenido”, escribir o pegar la dirección (manueldelafuente.com), y voilá, estás suscrito. ¿Cuál es la dificultad en ello?

    Google Reader era igual y casi todos los lectores de feeds son así también. Y para alguien que tenga pocas suscripciones el procedimiento terminaría aquí, ni siquiera es necesario categorizarlas ya que el lector va agregando los sitios a la barra lateral y es muy fácil saltar de uno a otro a golpe de clic. Sumado a todas las ventajas ya mencionadas, lo que obtienes es una comodidad y facilidad para la lectura que ninguna red social brinda hasta ahora.

  • Funcionalidades añadidas

    Una vez más otro punto que hace ver la diferencia entre un producto diseñado específicamente para leer sitios y otro cuyo propósito esencial es uno diferente. Aunque varía de lector a lector, éstos pueden ofrecer funcionalidades extras destinadas a hacer más cómoda la lectura, tales como las ya nombradas interfaces adaptadas y personalizables, integración con servicios como Readability e Instapaper (en el caso de Feedly), opción para enviar a Pocket o compartir en redes sociales (y no en una sola), sincronización de tus feeds entre web, PC y móvil, y opción de exportar a otros lectores, entre muchas otras.

Entonces, si el RSS es tan bueno, ¿por qué se dice que está muriendo?

Luego de todo esto, las preguntas lógicas que saltan a la mente son: si los feeds RSS son tan superiores, ¿por qué su uso está disminuyendo? ¿Por qué hay quienes se empeñan en “matarlos”? ¿Por qué pocos los conocen fuera de la comunidad geek?

La respuesta en realidad es bastante sencilla: no es problema del RSS, es problema de los clientes. Los RSS están bien, lo que sucede es que hasta ahora ningún cliente RSS ha sabido hacerle ver al gran público las numerosas ventajas de esta tecnología. Ninguno ha sabido venderlo como un producto sencillo, cómodo y vanguardista; por el contrario, aunque a nivel de usabilidad y funciones no están nada mal, con sus diseños vetustos y nulo marketing lo que han conseguido es darle al RSS ese falso estigma de anticuado, raro y complicado que actualmente carga.

De hecho, quienes critican a los RSS precisamente por estas razones no es que tengan algún problema con el formato en sí sino que simplemente no han encontrado un cliente que les haga cambiar de opinión.

Google, quien más posibilidades tuvo de lograrlo con su Reader, nunca se preocupó por él, nunca le dio prioridad, nunca lo promocionó ni intentó convertirlo en un producto “rompedor” característico de él; solo lo abandonó y fue capándolo de funciones hasta desaparecerlo. Feedly, su sucesor actual por excelencia, ha hecho algunos esfuerzos memorables pero todavía no termina de encontrar la fórmula correcta desde mi punto de vista.

El día que alguien lo logre, los RSS recuperarán su merecido lugar como el excelente producto que son. Y estoy seguro no solo de que ese día llegará, sino que los RSS vivirán para verlo, aunque de Twitter y Facebook no estoy tan seguro…