Avatar, la película más sobrevalorada de la década

Avatar Na'vi Jake Sully y Neytiri

La semana pasada me di un tiempo para ir a ver Avatar, la película del momento que rompe récords, genera altas expectativas y de la que se habla hasta el cansancio. No estaba entre mis planes hacerlo, pues no veía en ella nada que me interesara. De haber sido una adaptación de Avatar: La Leyenda de Aang, como creía en un principio, la cosa habría sido distinta; no obstante, tras leer algunas reseñas y ver el trailer seguía sin entender el porqué del alboroto.

La verdad es que tampoco me moría por descubrirlo, y habría esperado perfectamente a que saliera en DVD, pero alguien me dijo que solo podía disfrutarse plenamente en el cine… cierto, todas las películas son así, mas Avatar y sus efectos especiales están específicamente diseñados para el cine y eso la hacía un caso especial.

Son, precisamente, los efectos especiales lo único destacable de la cinta. La historia no es exactamente mala, pero sí es decepcionantemente regular y predecible, sin una sola vuelta original en toda la trama. Prácticamente puedes pasarte el rato jugando al adivino porque lo que creas que va a suceder en la siguiente escena, invariablemente es lo que sucederá.

El mismo caso ocurre con los personajes: todos encajan en un cliché determinado y se comportan exactamente como esperas que lo hagan. Creo que James Cameron vio Pocahontas, Jurassic Park y El Planeta de los Simios, sacó un poco de cada uno y listo, le salió el guión de Avatar. En sí la base de la historia no aporta nada que no hayas visto en alguna otra cinta.

Y si bien no dudo que vaya a ganar un Óscar por sus efectos visuales, tampoco están impecablemente logrados. En ningún momento se me olvidó que los gigantes azules y los reptiles voladores eran obra de la magia digital. Los colores se notan muy falsos, posiblemente para enfatizar el 3D. Las semillas-medusas, las islas flotantes y toda esa maravillosa flora resplandeciente, en cambio, son perfectas y fascinantes. Un dulce exquisito para los ojos que me recordó cierto artículo que leí acerca de los bosques de hongos fluorescentes.

De cualquier forma la película se hace entretenida aunque sea solo por los efectos y sí recomiendo que vayan a verla, por supuesto, de preferencia en una sala 3D. Sin embargo, no es el producto extraordinario que vino para marcar un antes y un después en la cinematografía, es un filme regular y de momento me rehúso a ponerlo en el pedestal de mis cintas preferidas.